El Salvador apenas aprobado en libertad electoral de cara a presidenciales 2019

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Recientemente la Foundation for the Advancement Liberty ha publicado el Índice Mundial de Libertad Electoral 2018: Una mirada al estado de las Democracias,  y en vista que El Salvador está a dos meses de celebrar elecciones presidenciales, las conclusiones de dicho estudio son relevantes.

El Informe ha elaborado un ranking, en el cual se evalúa el nivel de libertad  del elector en 198 países, siendo el primero de estos el más libre electoralmente, y el último de la lista el menos libre. El índice se compone de cuatro sub-índices: Índice de Desarrollo Político (IDP), Índice de Sufragio Activo (ILSA), Índice de Sufragio Pasivo (ILSP) e Índice de Empoderamiento del Elector (IEE).

El Salvador obtuvo una calificación de 69 puntos, ubicándose en el puesto 57 del ranking consolidado, tal como lo muestra la siguiente tabla:

 

 

Para entender lo que significa este índice, vamos a suponer que El Salvador se ha presentado a un examen que medirá la libertad de sus ciudadanos en materia electoral.

Se le han entregado cuatro pruebas

En la primera prueba de desarrollo político, el país debe demostrar cuán preparado está para garantizar las libertades electorales a sus ciudadanos, y se evalúan aspectos generales de carácter político, económico, jurídico y social. En esta prueba, el país obtiene una calificación de 54.92, superando por muy poco margen, el 50% de la prueba.

¿Qué significa? Que de manera general, el país no tiene condiciones plenas para proveer libertad y seguridad jurídica a sus ciudadanos, sin embargo, tiene las necesarias.

Habiendo superado de manera deficiente la primera, el país se enfrenta a una segunda prueba, en la que debe demostrar que está listo para proveer al ciudadano el acceso al voto. La prueba de sufragio activo evalúa qué tan universal es el voto, los derechos con los que cuenta el votante, padrón electoral, procedimientos de elección y el recuento final de votos. A simple vista,  El Salvador no tiene problemas alarmantes con la universalidad del voto; tampoco con la logística el día de elecciones, sin embargo hay dos deudas pendientes: la reforma del código electoral y el sistema de recuento de votos.

El Salvador obtuvo una clasificación de 69.78, posicionándose en el puesto 72, lo que  significa que el país tiene condiciones suficientes para el ejercicio del voto, como el voto residencial, mecanismos de votos por persona, oferta partidaria, eficiente gestión el día de elecciones, etc.

La tercera prueba fue la de sufragio pasivo. En esta evaluación, tenía que reflejar las condiciones reales del ciudadano para competir por un cargo público de elección popular.  Recordemos que sufragio pasivo es el derecho de los ciudadanos a presentarse como candidatos y a ser elegidos.

En esta evaluación se tomaron en cuenta las barreras de entrada del ciudadano. Estas barreras  son todas las condiciones que, según la legislación electoral, necesita una persona  para inscribirse como candidato, o a un partido para constituirse como tal. Otros aspectos fueron los incentivos que provee el Estado para participar en procesos democráticos de elección, como la deuda política, etc.

En esta evaluación se obtuvo una calificación de 68.59, posicionándose en el lugar 111. A pesar de que la calificación no es la menor de todas sus pruebas, la posición respecto a los demás países es preocupante, ya que existen 110 países que están garantizando e incentivando de manera más eficiente, el acceso de partidos y candidatos a procesos electorales.

La última evaluación mide el nivel de empoderamiento del ciudadano en su condición de elector. Para poder identificarlo, el país se sometió a una evaluación de la democracia directa, la pluralidad partidaria, el poder real de los representantes y la capacidad de revocarlos y finalmente, la integridad del proceso político.  La calificación fue de 65.43, situándose en el puesto 51.

Pero, ¿qué significa empoderamiento del elector? Para comprender este índice, haremos un recuento del trabajo realizado por Suiza, ya que es el país con mayor grado de empoderamiento electoral. Algunas de las acciones son:

  • Democracia directa
  • Iniciativa popular
  • Referéndum
  • Revisión Constitucional por iniciativa popular
  • Veto ciudadano a leyes aprobadas por Asamblea

No pretendo comparar a El Salvador con Suiza, ya que metodológicamente es imposible, por el hecho de que las condiciones de ambos países no son semejantes. Sin embargo, me pareció oportuno identificar acciones que llevaron a Suiza a posicionarse en dicho puesto.

El Salvador ha dado pasos importantes en materia electoral, innovando en  muchos aspectos, arriesgándose a modificar algunas estructuras del proceso de las cuales ha sido pionero en la región. Algunas de ellas:

  • Apertura y desbloqueo de lista
  • Modalidades de voto (preferente, cruzado)
  • Candidaturas independientes
  • Tecnología electoral
  • Capacitaciones virtuales
  • Despartidización de Juntas Receptoras de Votos (JRV)
  • Transparencia y acceso a actas de escrutinio de elecciones
  • Voto residencial

También hay muchos aspectos que debe mejorar para proveer mayor  libertad electoral al ciudadano:

  • Barreras de entrada de candidaturas (criterios en candidaturas independientes)
  • Deuda política
  • Reforma electoral
  • Representatividad de circunscripciones
  • Actualización de censo nacional (distribución de escaños)
  • Depuración de padrón electoral
  • Capacitación uso tecnología

Fuente consultada:

Índice Mundial de Libertad Electoral 2018, recuperada en: http://www.fundalib.org/wp-content/uploads/2018/01/IMLE2018.pdf

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