POLÍTICA MEDIÁTICA

Natalia Zamudio Calabrese

Natalia Zamudio Calabrese

Actualmente estudiando la licenciatura en Administración Pública. Especialista en control de la gestión ambiental y en Compras y Contrataciones Públicas. Experiencia laboral en el ámbito privado y en el público.
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Actualmente la política ocupa un espacio importante en nuestras vidas. O siempre fue así pero ahora lo reconocemos. Vivimos un día a día mediático. Prendemos la tele, escuchamos la radio, leemos el diario o estamos conectados 100% a las redes. La cuestión es que la política mediática nos sumerge. Somos parte de ella. La producimos o nos entretiene. Nos quejamos o no. Sin embargo, podemos estar de acuerdo que para la gran mayoría de los ciudadanos del mundo no pasa desapercibida.

Sin espacio público mediático no hay comunicación política. La opinión pública, medios de comunicación y políticos (o decisiones políticas) se encuentran en el espacio de la comunicación política, interactuando desde lógicas distintas, pero sin imponerse uno sobre el otro.
La comunicación política es “el espacio en que se intercambian los discursos contradictorios de los tres actores que tienen legitimidad para expresarse públicamente sobre política y que son los políticos, los periodistas y la opinión pública a través de los sondeos” (Crespo et al.,2011, p. 106).

El espacio público en la actualidad se encuentra capturado por los medios. En los últimos años, las nuevas condiciones institucionales, culturales y tecnológicas del ejercicio democrático han vuelto obsoleto el sistema de partidos existente y el régimen de la política competitiva. Los medios masivos de comunicación funcionan como factores de unificación política. Canalizan la información política, producen ellos mismos acontecimientos políticos. Los medios se comportan como escenarios y espacios públicos mediáticos con agendas que son construidas por distintos actores que tienen legitimidades para expresarse en público como los políticos, los medios y la opinión pública. Nuestro desafío está en aprender a decodificar este espacio público mediático, donde actores en pugna intentan construir agendas sobre lo político.

La clase política conoce perfectamente el cómo desarrollar un tono lingüístico apropiado para cada contexto en el cual está inmerso, sabiendo con gran sutileza el tipo de vocabulario, el dominio de los signos, códigos y significados. Busca dominar la agenda pública, controlar los espacios y los tiempos de la política. Además, los políticos buscan concitar el interés de los propios medios de comunicación, tener cobertura mediática.

La política mediática es una expresión de cómo tienen que llevarse a cabo las discusiones políticas deslindando o trazando los límites entre lo que se puede decir y lo que es indecible. Algunos políticos de la actualidad se sienten en su salsa mediática otros sufren la comunicación en carne propia.
Vivimos en una época de política mediática que abunda con relación a la información neutral. Tal vez, podríamos llamarlo mecanismo de saturación mediática.

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